
Suenan las campanas de Custodia bajo un cielo de ceniza.
La procesión avanza y el silencio es la única divisa.
Llevo el capirote bordado con hilo de sangre y de hiel.
Y una espada que se llama Mea Culpa, y que no tiembla ante él.
Custodia se pudre bajo el peso de un Milagro sin salida.
Los que rezan se arrodillan y el cielo no les da la vida.
Las calles son un rosario de cuerpos, de cera y de dolor.
Y el incienso tapa el olor de tanto mártir sin honor.
Los santos de los altares tienen los ojos pintados.
No ven, no oyen, no sangran: son muñecos disfrazados.
Los altares están llenos de oro, de yeso y de mentira.
Y el Dios que los corona es una boca que no respira.
Le rezan al vacío y el vacío les devuelve silencio.
Y el Milagro cobra la fe con sangre y con incienso.
Y yo no vine a rezar, yo vine a ejecutar.
La sentencia está escrita con sangre en el altar.
Y el Dios que se esconde detrás de tanto incienso
va a saber cómo suena el silencio cuando es denso.
Caen Dios y los santos, caen los altares de yeso.
Caen las coronas de oro, caen los cielos de peso.
No hay perdón en la piedra, no hay respuesta en el cielo.
Solo el filo de una espada y un silencio sin consuelo.
Subo los escalones con los pies descalzos y heridos.
Cada peldaño es un pecado, cada pecado un gemido.
La cera de los cirios me quema la piel y la frente.
El Milagro me mira desde el altar, pero ya no está presente.
"Arrodíllate, hijo mío, y te devuelvo la luz.
Te doy un trono de oro y el perdón de la cruz."
Y yo no respondo. Yo no sé rezar.
Solo sé que esta espada tiene algo que cobrar.
Caen Dios y los santos, caen los altares de yeso.
Caen las coronas de oro, caen los cielos de peso.
No hay perdón en la piedra, no hay respuesta en el cielo.
Solo el filo de una espada y un silencio sin consuelo.
Y cuando el último santo caiga de su pedestal,
solo va a quedar el silencio del ritual.
Y mi cuerpo en el suelo, y la espada en la piedra.
Y el Milagro, por fin, mordiendo la tierra.
No hay coro de ángeles, no hay gloria, no hay perdón.
Solo el viento de Custodia y el eco de una oración.